Las horas dentro de mi habitación parecían correr en mi contra, aprovechar el día ya no estaba dentro de mis expectativas en ese momento. ¿Cómo hacer? ¿Cómo hacer si veo que todo por lo que he trabajado esta hecho un mar de mentiras sobre mi? No lo entiendo, las cosas parecían ir tan bien, pero, ¿pero no era así?
Suspiro muy a mis adentros intentando mantener la compostura, no es solo el hecho de que no he podido gritar mi inconformidad, si no también el que jamás pensé estar en esta situación. Muy a mi favor, a veces el ser tan despistado servía para algo.
-¿Te encuentras bien hermano?-
Esa voz, esa voz que ya conocía desde hace mucho tiempo, no puedo creer que la escuche tan tranquila, tan despreocupada por lo que esta apunto de pasar, ¿Por qué solo a mi me afecta? ¿Por qué nadie comprende que este es un error que todos cometemos al mismo tiempo?
Siento la suave mano de la persona que me acompaña en mi hombro, giro mi vista y me encuentro con los profundos ojos azules de mi hermana, quien de seguro, intenta consolarme, de alguna que otra manera, pero no lo lograra.
-Estoy bien Candace, ¿puedes dejarme solo?—Dije sin tratar de disimular mi depresión en ese momento
-¿Estas seguro?—Me pregunto con cierto toque de duda en su voz
-Si—Fue lo único que dije. Nada más, nada salió, solo “si”.
Mi hermana mayor salió del cuarto algo preocupada, pude notarlo, eso si es raro. Me encontré a mi mismo solo dentro de esas cuatro paredes que habían sido mi habitación durante los últimos dieciséis años. Es tan triste verla ahora…completamente…vacía.
-Phineas cariño. Ya casi nos vamos así que será mejor que bajes
Ni siquiera la dulce voz de mi madre puede hacer que me sienta mejor. Suelto un sonoro suspiro mientras giro a verla recargada en el umbral de la puerta—Ya voy—Dije con voz desganada. Ella sonrió y se alejo de la habitación.
Di un último vistazo a mi dormitorio, tantas aventuras vividas en este, videojuegos, gripes, inviernos, veranos, tareas y noches en vela. Tantos recuerdos que ahora solo serán eso, recuerdos, quedados en el olvido de muchos, pero no en mí.
-Phineas
Doy un leve respingo que me saca de mis pensamientos. Vuelvo al lugar proveniente de la voz y la encuentro ahí, con una pequeña sonrisa tristona y su mirada comprensiva. Nada más para hacerme sentir peor—Hola Isabella—Salude intentando sonar alegre pero era casi imposible—¿Qué estas haciendo?
Ella dio un leve gruñido y frunció el ceño cruzándose de brazos—Ésa en mi frase Flynn—Me replico en tono desafiante
-Lo se—Dije bajando la cabeza—Todos lo saben
Nadie dijo nada en esos últimos minutos, un leve voz me llamo desde la sala, ya era hora.
-Supongo que es el adiós—Dijo ella con tristeza
-Creo que si—Respondí mirando hacia el techo, no quería irme, ¿Por qué nadie lo entiende? ¿Por qué todos están tan contentos? No lo quiero
-Deberíamos bajar—Dijo ella dándose la vuelta
Pero antes de que pudiera avanzar la detuve tomándola del brazo. Note la duda en su rostro y solo me quede cabizbajo mientras ella avanzaba hacia mí.
-¿Qué pasa?—Me pregunto cuando estuvo lo suficientemente cerca.
Alce la vista mirándola directo a los ojos, su rostro levemente fruncido por la preocupación de saber que era lo que me aquejaba. ¿Hasta que grado podría ella preocuparse por mí sin recibir nada a cambio? ¿Por qué es así conmigo? ¿Por qué no es como las demás?
-¿Phin…?—Intento decir, pero yo ya la había interrumpido.
Y así era, de sorpresa me encontré dándole un dulce beso en la comisura de sus labios, supongo que faltar a la ética de “amigo” ya no era el mayor de mis problemas. Me separe de ella y agache la cabeza—Debemos bajar—Dije al mismo tiempo que comenzaba a salir de la habitación. Ella se quedo ahí unos minutos, lo note por que espere a que se uniera a mi para bajar las escaleras.
Fui directamente al patio de atrás, a despedirme de aquel viejo árbol que había estado ahí todo este tiempo. Lo podía considerar un amigo, por que lo era. “Te extrañare” Dije en un pequeño susurro para que solo quedara entre ese gran árbol y yo. Salí por la puerta hacia el patio de enfrente y me encontré con Perry acompañándome.
-¡Ho! ¡Ahí estas Perry!—Dije cargando al pequeño animal
-¡Krrr…!—Fue lo único que el me respondió
-Supongo que tu también estas triste. Después de todo, dejamos nuestro hogar para vivir muy lejos de el. No te preocupes amigo, que siempre estaremos juntos—Comente como si pudiera entenderme, aunque muy en el fondo yo sabia…que si.
-¡Phineas, ya nos vamos!—Escuche decir a mamá una ultima vez
-Ya voy—Dije caminado hacia el auto.
Las maletas en el capo, los cinturones asegurados y el tanque de gasolina lleno. ¿Era todo lo que necesitábamos para esto? irnos y dejar todo lo que teníamos, me parecía tan poco que casi creí que era mentira.
Me despedí de mis amigos, Buford, Baljeet, Jeremy, Ginger, Adyson y el resto de las exploradoras, todos ellos quienes habían hecho mi infancia la mejor de todas, duele el tener que dejarlos. Duele mucho.
Suspire una ultima vez y le di un fuerte abrazo a Isabella mi mejor amiga desde que recuerdo. “Lo siento” pensé al separarme de ella, y casi como si lo hubiera descifrado me contesto—Esta bien—Y su sonrisa tímida volvió a aparecer.
Abrí la puerta del coche y vi a Ferb en el asiento junto al mío, antes de entrar me recargue en el “techo” del auto y cerré fuertemente los ojos. No iba a llorar, no podía hacerlo.
-Hermano—La voz de Ferb hizo que entrara en razón y agache un poco la cabeza para verlo— ¿Qué paso allá?
Lo mire y gire mi vista hacia atrás para ver a Isabella quien sonreía, ¿Cómo puede sonreír? ¿Cómo es que lo hace? Siempre tan fuerte. Por eso la admiro, aunque ella no lo sepa.
-No paso nada—Dije entrando por fin al coche y poniéndome el cinturón de seguridad
-Es hora de irnos—Anuncio mamá— ¡ADIOS Y GRACIAS A TODOS!—Dijo despidiéndose
Lo demás fueron gritos de “adiós” y “buena suerte”. No quise escucharlos, observe a Isabella por la ventana y la note cabizbaja, no se si lloraba o algo parecido, solo se que estaba triste. Yo lo estaba, alejarme de todo lo que un día creí que seria para siempre, tal vez soy el único que se aleja de algo verdaderamente importante para el, Ferb se ve tranquilo, mamá y papá felices, Candace esta casada con Jeremy así que no vendrá, pero aun así se le ve contenta, y Perry…no creo que tenga a alguien importante en esta ciudad.
Después de todo, es un ornitorrinco y no hace gran cosa. Fije mi vista en la ventana, en el como mis amigos se hacían cada vez más pequeños y la casa donde había vivido desde que nací se alejaba poco a poco.
-¡Londres aquí vamos!—Dijo papá con entusiasmo mientras conducía.
-Amor, ¿si sabes que no llegaremos a Londres en auto?—Le replico mamá
-Lo se, pero aun así me gustaría intentarlo—Comento papá con algo de inocencia
Esboce una pequeña sonrisa después de ese último comentario, casi involuntaria hacia lo que sucedía en realidad, mi cuerpo necesitaba un a escapatoria ante tanto estrés que le causaba no volver a ver aquella ciudad, aquel pequeño pueblo en el cual pude convivir con la mejores personas del mundo.
-Hermano ¿seguro que estas bien?
¿Estar bien?, ¿estar bien dice? ¿Cómo es estar bien? Ahora ya no lo se. No estoy seguro de nada, aunque viéndolo bien, jamás lo estuve, solo vivía cada día al máximo “carpe diem” o como se llame. No puedo estar bien después de despedirme de las personas más especiales en mi vida, en especial una…
-Estoy bien—Dije sin sonrisa de por medio—Después de todo…—La imagen de Isabella se fijo en mis pensamientos—…ya se que vamos a hacer hoy…
Sonreí por fin mientras el atardecer indicaba el fin del día y mi comienzo hacia una nueva vida…
pero es una historia muy triste
Pero es solo un one-Shot, lo siento.
Pero yo no diria que es "mi frase" más que nada siempre la uso como saludo ya que es un FUERTE regionalismo de Sonora, México. Como con los vaqueros.
jajjaj!!!